Des-velo.
Ha transcurrido demasiado rápido,
no lo había pensado -conscientemente- hasta ayer.
Pero, el ayer es pasado, y el presente se desvanece.
Dos mil dieciocho, ¿quién puede prever el futuro?
Dos mil veinticuatro, aquí, entre
Concreto, humo, sirenas, ratas, suciedad,
rostros ajenos y voces extrañas, el dolor;
de barriga, de cabeza, de corazón y sacrificio.
Rápido, qué digo, ¡demasiado rápido!
todos corren, absortos,
medio vivos, medio muertos.
Por eso, quizá no había caído en cuenta,
Realidad de un dígito, entero divisible entre dos,
El producto, una agonizante cifra:
Más de 6 años sin ti.
Amaneció y en un pestañear,
Seis años,
Sin caricias,
Sin tacto,
Sin tu sonrisa,
Sin tu pelo,
sin tu aliento.
Seis años,
Desgarrador ¿O no?.
¿Cómo he podido?
Tanto tiempo,
malestar que cura,
Cura que molesta,
Molestia sin cura,
Espacio sin novedad,
Novedad injusta,
Injusticia que nos separa.
He vivido muerto.
ahora, consciente de la velocidad
Que sulfata mis conexiones,
Me lavo el somnoliento rostro
para decirme a mi mismo:
despierta, estúpido.
Hoy me pregunto,
¿valió la pena?
el desvelo, como un destello
Me escupe, me sanciona,
me estruja y sarandea gritando:
reacciona.
Ya es tu hora,
ya es su hora,
ya es tu tiempo,
ya es su tiempo.
Punto de inflexión,
Cuenta regresiva,
Ahora o nunca, para que,
Con los ojos bien abiertos
Y hasta con el último aliento,
Revertir.
Espero no sea tarde,
Demasiado tarde,
Para volver a ti.
Tic Tac, Tic Tac...



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