Filosofía de costal

Sin concepto.  

Expresiva, representativa.  

Pura, dura y necesaria 

El sinsentido del absurdo; 

capaz de crear lo que no existe,  

Y de descubrir lo que nadie alcanza.


Cómo riachuelo de montaña,  

Un arado que abre la tierra.  

Impecable e implacable.  

Pensada sí y solo si,  

es estrictamente necesario.


Sin ambiciones, ni codicia.  

Creada e inventada  

por y para la vida.  

El cómo para el qué,  

el adónde para el cuándo.  

¿Por qué? ¿Y si no?  

Día a día, bajo el sol, 

Bajo la lluvia,

Con sed, con hambre,

Con firmeza.


Filosofía del costal

No pensada: actuada.  

Duradera, pero leve.

La del garabato en papel arrugado,  

la de las manos sucias y callosas,  

la del obrero,  

la del campesino,  

la del que sobrevive y 

todavía sonríe...


La del abrigo desgastado  

y los niños impacientes.  

Una filosofía real, descarnada, cruda,  

maloliente, harapienta y desdeñada.


El punto final a la academia,  

a la superioridad moral,  

a la hipocresía del salón 

La muerte de cientos de volúmenes.

Un hachazo a los textos,  

un martillazo a los intelectualoides del sillon,

Capaz de desmembrar los libros, las ideas, la fantasía.  


El “filos” de vivir amando.

Conocimiento verdadero y trascendental,  

En la sonrisa honesta,  

Del que grita:  

¡Qué bonito es vivir!

Del que no causa daño,  

ni ruido,  

ni molestia.

Del que camina 

Con su carga a cuestas,

creando, soñando, imaginando,  

cantando, silbando, bailando, observando.


Y yo, "andando" como ellos, en la búsqueda.  

¿De qué cosa?  

¿Cuál cosa?  

Más irrelevante que vigente.

¿Por qué aquí y ahora,  

en este espacio,  

en este tiempo?  

¿Para qué?


Ellos, tal vez inconscientes 

¿sabiéndolo todo sin saberlo?

viven en su forma más genuina,  

alejados de los textos, 

de los ecos, de los egos. 


El analfabeta quizá sabe menos,  

pero, sabe mejor.

Va sin miedo, ni ansiedad, sin conflictos.  

Benditos aquellos que entienden todo  

sin saber nada.  

Que pisan la tierra con firmeza y respeto;  

que agradecen su presencia;  

el que ama, lo que fué, y lo que será, 

El que sueña y el que anhela,

Afortunado el que llega a casa  

y encuentra que construyó un hogar;

Una filosofía absoluta y práctica:  

El filósofo;

que bebe del misterio,  

regocijándose en él… 

mientras medita sin presumir.


Va sereno, con su costal a cuestas, 

sin demasiada angustia,  

devorando el tiempo y no al revés,  

acariciando la tierra, el viento, la vida,  

Interactuando con el absoluto, 

aprendiendo y enseñando...






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