Pídeme creer
Incesante labor
Abrir los ojos y observar con minucioso detalle.
Desde la fatalidad a la abundancia, la mente no se detiene,
Insistente el desgaste
ir segundo a segundo pensando,
trabajo involuntario
hacer la vida mas fácil
o más difícil.
Caricia sin tacto,
Tacto sin afecto,
Afecto sin sentido,
Sentido ilusorio,
Sentidos opuestos.
Un cachorro amaestrado que espera con ansias
Al calor de la mano que lo acaricie,
la independencia del felino que, estoico y con desdén observa la efusividad de su esclavo,
Animales domesticados lidiando con lo cotidiano,
Ideas sobre un tapete que,
cubierto de sangre emana el fragor de una batalla,
El amor color violeta,
El cielo despejado con los primeros rayos del sol,
Esfuerzos que parecen en vano,
una y otra vez golpeando con fuerza la dureza del devenir.
Si tan solo con voluntad cambiara el rumbo,
Lastimosamente lo escrito, escrito está,
Solos en la vastedad o cohabitando con otros,
Compartiendo la felicidad, la fatalidad y la mortalidad.
Corta picardía en la que el tiempo lo consume todo...
El Uróboros acechando
cualquier lugar
Mientras se escribe,
Mientras se habla,
Mientras se piensa,
Mientras se hace,
Mientras se vive,
Un lugar le pertenece,
Ante lo incontrolable,
Resulta la impotencia
Y todos pendiendo de un hilo,
manos que claman justicia...
Se puede vivir en paz nos dicen,
Y sin poder controlarlo,
Aguardando el día menos pensado,
El sociópata presiona el botón del juicio final
para demostrarnos tener la razón...
Cómo asumir que, una mascota reciba
más consuelo, alivio y amor que un humano,
pueden acaso hablarme de dioses
cuando la vida se manifiesta de formas tan injustas,
una triste lotería la de nacer hombre o animal,
en cuna de oro o en cuna de paja,
Triste lotería el destino de algunos...
Hablemos de niños, que frágiles e indefensos bajo el dominio de seres deformes, son abusados y maltratados.
Fatalidad y podredumbre que emana del seno de la existencia,
Ecos de dolor, gritos y llanto
Punzada en lo profundo del pecho
El desgarro y la quebradura de lo frágil
El demonio hecho hombre
El hombre convertido en diablo
Dioses ¿Dónde?...
Diógenes un lúcido,
Schopenhauer un clarividente,
Cioran el sabio,
Hitler un simple peón,
Me piden creer…
Y seguido el estallido
La holocaustica ola que arrasa con todo
El niño color ocre cuyas manos no soportan la resequedad de sus ampollas,
La avaricia que devasta campos y aguas cristalinas,
El crujir de los estómagos que no aguantan un segundo más sin bocado,
La niña vejada por el monstruo sin rostro,
El abuelo olvidado como una bici sin pedales,
La esposa golpeada y delirante del miedo,
Este caos terrenal que hemos creado
Invivible e insaciable,
Y todos en su rumbo
Ciegos
Sordos
Y Mudos.
Pídeme creer
Pero no puedo.



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