Sangre de mi sangre
Desde aquellas remotas e inocentes conversaciones
Palabras del viento, del todo y la nada
El arte de lo bello y lo diáfano de la historia,
espasmos de insatisfacción
Que sobre caminos paralelos,
como niños ingenuos perseguimos,
Desde que la vida se hizo interrogante,
Y la interrogante se instaló en tu sien,
Y la ciencia se hizo libro,
Tú, atenta, ansiosa, abrumada y curiosa
Ante la existencia, la vida y la simpleza,
Un cuerpo sosteniendo una visión del mundo
aspereza que aún te mantiene firme,
Yo, más bien un invasor ingenuo,
Que con sobresaltos de ignorancia
Quiere abarcarlo todo,
Sangre de mi sangre,
con orgullo digo tu nombre
No sabes el ¿por qué?,
entenderás tus garabatos sobre el papel,
Entenderás el funcionamiento de la vida,
Y quizá el valor de nuestra presencia
Pero difícilmente la vida del otro.
Algún día me dirás el ¿por qué?.
Hoy lunes 27 de noviembre,
Con levedad sobre el camino
alcanzas la impaciencia del incomprendido.
Desde acá un deseo para ti;
Metamorfosis
Que tus alas sean como las del Vultur gryphus para volar en alto,
Tus ojos como los del bubo bubo para que nada escape,
Tus pies como los de un Acinonyx jubatus para recorrer el mundo,
Que tus manos de primate, se sujeten con fiereza a las ideas,
Y que tu boca arrugada y silenciosa
pronuncie con sobrada picardía;
"Simio no mata simio".
Hemos estado aquí para presenciarte,
silentes y en familia,
Ahora como el agua Amazónica,
nuestros pechos rebosan de orgullo,
Las aves cantan de alegría
Con la misma pasión que las observas,
El verdor de tus plantas celebra
y el silbido del colibrí nos anuncia
a partir de hoy,
Con la humildad que te caracteriza,
y con tú insaciable apetito de conocimiento
Nos dirás en voz baja:
Esta historia apenas comienza.



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