Pensar-te
Hoy he decidido no pensar -te- demasiado-,
Singular verbo, corrosivo, como el óxido del pasillo
en el que aguardo.
Humedad, agobio, asfixia, ojos de demencia,
de letargo, de hambriento, de adicto al crack,
El pinchazo en mi antebrazo, extensión muscular y chasquido.
algunas veces más, otras menos, pero esta vez,
esperarás...
El olor a ciudad, grisáceo de túneles oscuros
donde las ratas pululan, cianuro, grasa,
chillidos,
desvelo inquietante, levedad y peso,
tu humanidad y mi bestialidad
Conjugada en todos,
Ni modo, también esperará...
Tú, en calma, acaricias deseosa el
mecanismo de la ausencia,
Yo, extiendo mi mano, pero no le alcanzas.
en un sueño me arrojo al vacío,
desbordo mis brazos sobre el hierro al rojo
vivo, como un masoquista arcano,
inhalo la brisa.
Poco o nada, cardinal huracán,
maremoto, incendio, tormento, locura,
hogar, alimento, simpatía, satisfacción y anhelo.
No hay dos, no hay uno, tal vez no hay,
O los hay todos, pero tus ideas y las mías,
O sea, las nuestras,
Esperarán, lo se.
Así como el hambriento caníbal espera al cadáver putrefacto
que flota en el borde,
pero aún no lo devora, en la
exquisitez,
de tu gusto y del mío, nos separa la desdichada
distancia.
Hoy te pensaré mas, pero me angustiare menos,
desde la simpleza y la ingenuidad, sonreiré y no lo comprenderás.
Andaré entre cadáveres, fingiré que todo está
bien.
bajo los límites de mi escaso lenguaje,
la
representación de un mundo,
entre la algarabía de las trincheras
todos
gritando ¡ Despierta Wittgenstein despierta!
Y tú, y yo, heridos en el hedor de esta trinchera, casi moribundos,
Desmembrando a la distancia cuando pronuncias mi
nombre,
Y dejas caer en silencio las palabras, ¡aguarda, se fuerte, todo estará bien!
De nuevo el pinchazo, la punzada de un alcaloide que se forja
vida, esperanza e ilusión, y me recuerda;
Pensar-te menos y querer-te más.



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